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El contenido médico no tiene por qué ser frío o difícil de entender. De hecho, cuanto más accesible y humano sea, mejor funcionará. Aquí tienes algunas claves:
El 94% de los lectores de contenido ‘healthcare’ online abandona un texto si es difícil de entender o carece de estructura clara.
(Fuente: Nielsen Norman Group, Usability in Health Communication)
1. Escribe para personas, no para algoritmos
El SEO es importante, pero si tu texto no engancha al lector real, no convertirá. Usa lenguaje natural y frases claras. Ponte en el lugar del paciente o del profesional que busca una solución real, no solo una explicación técnica.
2. Humaniza la información
Un diagnóstico explicado con empatía, o una descripción de tratamiento que tenga en cuenta dudas reales del paciente, generan conexión y confianza. No subestimes el poder de una frase bien elegida para calmar, motivar o empoderar a quien te lee.
3. Utiliza recursos visuales y estructuras fáciles
Listas, subtítulos, gráficos y ejemplos mejoran la comprensión y retención del contenido. Piensa en escaneabilidad: muchos lectores solo leerán los títulos y primeros párrafos. Haz que cada sección sea valiosa por sí sola.
4. Cita fuentes de confianza
Referencias a estudios, organismos oficiales o guías clínicas añaden rigor sin sobrecargar. Incluir enlaces o bibliografía básica mejora la credibilidad y te posiciona como una fuente responsable y actualizada.
5. Alinea el contenido con la experiencia clínica
El contenido no debe prometer lo que el servicio no ofrece. La honestidad también es parte del marketing. Evita el sensacionalismo y el lenguaje inflado: sé transparente, preciso y empático. El lector lo notará.
Crear contenido médico atractivo es posible si se combinan ciencia, estrategia y humanidad. El reto no es solo informar, sino también acompañar al lector en su camino hacia una decisión más segura y consciente.


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